La importancia de la halitosis no es poca, ya que se estima que alrededor de un 30% de la población adulta la padece o la ha padecido en alguna ocasión. Su aparición produce una gran preocupación en nuestros pacientes, no sólo por las posibles implicaciones con la salud, sino por las posibles repercusiones a nivel psicológico que pueden llegar a afectar a su vida diaria. El mal aliento afecta a relaciones sociales, afectivas y profesionales.

Hoy en día, podemos clasificar los casos de halitosis en tres tipos principales:
  • Halitosis genuina o verdadera: el mal olor está verdaderamente presente y se puede medir y objetivar.
  • Pseudohalitosis: el mal olor no es objetivable pero el paciente cree que tiene halitosis.
  • Halitofobia: si después del tratamiento de las anteriores, el paciente todavía cree de manera persistente que tiene halitosis.
A su vez, la halitosis genuina puede clasificarse como:
  • Halitosis genuina fisiológica: hay una situación de salud oral y el origen del problema se encuentra en el cubrimiento lingual presente en la zona posterior de la lengua.
  • Halitosis genuina patológica:
    • De origen oral: origen en el cubrimiento lingual presente en la zona posterior de la lengua a la que, además, se suman otras condiciones patológicas de la cavidad bucal, principalmente patología periodontal (gingivitis y periodontitis).
    • De origen extraoral: suele asociarse a problemas otorrinolaringológicos y, en un mínimo porcentaje de casos, con otras patologías sistémicas.

Aproximadamente en el 90% de los casos de halitosis genuina, el origen del mal olor está en la boca. Y aproximadamente el 60% de los casos se asocian con patología periodontal. Por lo que el papel de los profesionales del área odontológica es clave en el control y tratamiento de estos pacientes.

La aparición de la halitosis

La aparición de halitosis se debe principalmente a la presencia de compuestos sulfurados volátiles (CSV) en el aire expelido por la cavidad bucal. Principalmente el sulfuro de hidrógeno (H2S) y el metil-mercaptano (CH3SH) en los casos de halitosis de origen oral y el dimetil-sulfuro (CH3)2S en los casos de halitosis patológica de origen extraoral. Aunque los CSV representan el 90% de todos los componentes malolientes que contribuyen a la aparición del mal aliento, se han identificado otros componentes que contribuyen en menor medida. Éstos son productos como compuestos aromáticos volátiles (indol y escatol), ácidos orgánicos (acético, propiónico) y aminas (cadaverina y putrescina).

El mecanismo de producción de estos CSV está directamente asociado con el metabolismo proteico de bacterias anaerobias gram-negativas. Estas están presentes sobre todo en el biofilm de la lengua, pero también en la zona subgingival, la saliva y otras áreas. Los sustratos son aminoácidos que contienen sulfuro como la cisteína, cistina y metionina que se encuentran libres en la saliva, el fluido crevicular o que aparecen tras la proteólisis de sustratos proteicos aportados por la descamación de los epitelios orales, mucosidades faríngeas, leucocitos, células hemáticas y, en menor medida, nutrientes aportados por la dieta.

Tratando la Halitosis

El tratamiento de la halitosis oral tiene como principales objetivos:

  • Disminuir el número de bacterias productoras de mal olor.
  • Reducir los sustratos proteicos disponibles que intervienen en el proceso metabólico de estas bacterias.
  • Neutralizar la volatilización de estos productos malolientes.

Esto lo vamos a conseguir:

– Halitosis genuina fisiológica: realizando una limpieza y pulido dental profesional, explicando y reforzando las instrucciones de higiene oral, incluyendo instrucciones de cepillado, limpieza interdental con seda dental y/o cepillos interproximales según las necesidades individuales, y realizando una limpieza lingual suave con un raspador lingual. Por último, mediante el uso de un colutorio específico, en forma de gargarismos (para alcanzar la parte posterior del dorso lingual).
– Halitosis genuina patológica oral: además de aplicar el protocolo anteriormente descrito, se deben corregir todas las patologías orales y, principalmente, trataremos la patología periodontal presente.

La halitosis puede convertirse en algunos casos en un problema crónico y los pacientes tienen que utilizar colutorios específicos de manera habitual, durante largos periodos de tiempo. Actualmente, se están estudiando otras estrategias terapéuticas alternativas, como es el caso del uso de probióticos.
Aunque la investigación publicada sobre este tema está aportando resultados que a priori parecen prometedores, se necesitan más estudios bien diseñados, que incluyan mayor número de pacientes y con resultados a largo plazo tanto de seguridad como de efectividad de estos productos, antes de que sean aplicables en protocolos terapéuticos para este tipo de pacientes.

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